Recientemente, hemos tenido la ilustre incorporación de un nuevo recurso técnológico al aula, como es la pizarra digital. Desde hace años, era frecuente escuchar entre compañeros, y entre expertos, que la educación no conseguía los objetivos que se marcaban, precisamente por la disociación entre las formas que usaba la escuela para presentar el conocimiento, y las formas en que se presentaba el conocimiento fuera de ella.
Es decir, en una sociedad técnificada, donde la imagen y el conocimiento se empezó a crear, modificar y transmitir de formas variadas y múltiples, la escuela seguía utilizando métodos muy clásicos, pocos variados y estáticos para manejar el conocimiento.
Este recurso no es la panacea, es decir, por sí solo no va a resolver las dificultades que existen en la educación, sin embargo, permite estar más cerca de la realidad y al mismo nivel que la sociedad de la imagen.
Implica, igualmente, un esfuerzo y reto personal, adaptar las metodologías que se venían utilizando y al mismo tiempo articular la incorporación de este recurso, en otras palabras, dotar de contenido al "aparato".
Se ha dado un paso importante, pero personalmente, creo que se tienen que seguir dando más en el sentido de la incorporación de las nuevas tecnologías.
Me gustaría finalizar con una pequeña anécdota. He escuchado varias veces, que si un maestro del siglo XVIII tuviera la oportunidad de "resucitar", profesionalmente, le llevaría tres o cuatro días adaptarse a la docencia actual. Sin embargo, si se hiciera lo mismo con un médico o un científico del siglo XVIII, le costaría muchísimo tiempo adaptarse. A día de hoy creo, que el maestro tendría ciertas dificultades para adaptarse también.
Un saludo.

